La Dieta Milagrosa del pH- Descubre los Fundamentos para un Equilibrio Alcalino

La Dieta Milagrosa del pH: Descubre los Fundamentos para un Equilibrio Alcalino

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Si estás buscando una nueva perspectiva sobre la nutrición y el bienestar, la dieta milagrosa del pH podría ser la respuesta. Este enfoque de vanguardia se basa en la idea de que el cuerpo humano funciona mejor con un pH ligeramente alcalino, y que nuestra dieta debería reflejar eso.

Principios Básicos de la Dieta del pH

La dieta milagrosa del pH, también conocida como la dieta alcalina o la dieta de Young, tiene un enfoque totalmente diferente a la nutrición. Básicamente, el cuerpo humano tiene un pH ligeramente alcalino, y la teoría es que nuestra dieta debería estar compuesta principalmente por alimentos alcalinos.

La Importancia del Equilibrio Ácido-Alcalino

La comunidad de nutrición y salud se ha dado cuenta de que lo que una persona ingiere tiene un profundo efecto en su salud general. La dieta del pH señala que los alimentos ácidos en realidad privan a tu cuerpo de minerales esenciales. Quienes siguen la dieta milagrosa del pH están evitando alimentos que pueden ser desastrosos para su salud.

Alimentos Permitidos y Prohibidos

Muchos de los alimentos que comemos comúnmente están prohibidos en la dieta del pH milagroso. Una de las omisiones más sorprendentes es la ausencia de productos de trigo. En general, todas las carnes y productos lácteos se omiten. Se favorecen los granos alcalinos como el trigo sarraceno, la quinua y el espelta.

La mayoría de las verduras tienen efectos alcalinizantes, excepto los hongos. Las frutas se limitan al coco, la toronja, el limón y la lima. Hay proteínas vegetarianas disponibles en frijoles, tofu y algunos frutos secos y semillas.

Críticas y Estudios Actuales

Aunque hay críticas a la teoría del equilibrio ácido/alcalino, los principios detrás de la dieta se basan en la medicina holística y china, que han existido durante siglos. Actualmente, los principios de la dieta milagrosa del pH se están estudiando en la Universidad Johns Hopkins y por el Dr. Neil Solomon de las Naciones Unidas.


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